Cuenca Minera Libre

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sábado, 8 de marzo de 2014

¡¡TODAS Y TODOS A LA CARCEL!! (Menos los burgueses y sus perritos fascistas)



    Pues si, será mejor irse mentalizando por ambas partes: tanto el cada vez mayor número de personas aplastadas sin compasión por las políticas capitalistas, que nos abocan a la miseria, como el estado y sus lacayos, que  van a necesitar muchas, muchíííííííííííísimas más cárceles para encerrar a todos los que osen oponerse a sus criminales actos. Y es que la mitificada “transición” y “democracia” se viene abajo por momentos, demostrando su verdadero rostro terrorista y fascista a manos del Partido Popular y sus cómplices PSOE-IU. Ejemplos de represión creciente tenemos varios recientemente en Andalucía: detención de una activista en Sevilla por hacer una pintada contra la ley del aborto, condena de tres años y un día de prisión para un estudiante y una trabajadora por participar en un piquete informativo durante la huelga de marzo de 2012 en Granada, o la detención del miembro del SAT Andrés Bódalo en Jaén acusado de amenazas y coacciones a un empresario agrícola en Baeza, cuando lo que en realidad hacía era informar de sus derechos laborales (de los pocos que van quedando) a los jornaleros explotados por los negreros burgueses.
Andrés Bódalo

   Pero el caso más sangrante nos parece el de la condena de un año de prisión por la Audiencia Nazional a la joven jiennense Alba González por un delito de enaltecimiento del terrorismo al pedir en la red social Twitter la vuelta de los GRAPO en el año 2012 mediante mensajes con "contenido ideológico de elevado carácter radical y violento" según la Fiscalía, además de colocar una imagen con las fotografías de presos de esta organización armada y de otras organizaciones políticas (PCE-r) y solidarias (S.R.I.) "con la finalidad de exaltar su actividad” (¿que actividad? ¿no se supone que están desmantelados?).

  Alba González


   Otros mensajes fueron pidiendo la libertad del preso político vasco Arnaldo Otegui y del Secretario General del PCE (r) Manuel Pérez Martínez “Camarada Arenas”, que recordemos es el único Secretario General de un Partido Comunista preso en Europa desde que los nazis encarcelaron al búlgaro Georgi Dimitrov en 1933. Y todavía nos quiere hace creer este individuo que han puesto de Ministro de Interior que en esta “democracia a la española” no hay presos políticos, y lo más grave es que desde su posición de poder amenaza a quienes le lleven la contraria, dando rienda suelta a su instinto autoritario. Podemos llegar a la conclusión de que o este tío no ve la realidad a un palmo de su nariz, o nos quiere tomar a todos por idiotas faltándonos al respeto y a la inteligencia. Vamos a dejarle las cosas claras, aunque ni merezca la pena ponerse a su nivel de cerrazón mental: la definición de PRESO POLÍTICO es “El que lo está a causa de su ideología política“ y según la RAE algunas acepciones de POLÍTICO son “Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados // Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos // Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”. Mas claro lo deja Wikipedia: “Un preso político o prisionero político es cualquier persona física a la que se mantenga en la cárcel o detenida de otra forma, por ejemplo bajo arresto, porque sus ideas supongan un desafío o una amenaza para el sistema político establecido, sea este de la naturaleza que sea”. Hay personas en las mazmorras del estado español sin haber empuñado un arma en su vida acusados de “terrorismo” o cargos similares por su militancia ideológica contraria al sistema político actual o simplemente por dar su opinión (como Alba), y el “señor” ministro de interior mezcla churras con merinas al decir que no hay presos políticos, solo “asesinos”. Una cosa es el OBJETIVO y otra muy distinta la ACCIÓN. Dos personas puede cometer una misma acción violenta (por ejemplo, un homicidio) por distintos motivos y ser encarceladas por ello. La diferencia entre ambas es su MOTIVACIÓN POLÍTICA. Si uno mata para enriquecerse, para drogarse o por celos no podemos decir que sea un preso político. Diferente es que lo haga por una causa política, estemos o no de acuerdo con ella. El objetivo político de una acción punible legalmente es lo que convierte a un preso en político. Se trata de CONCEPTOS de lo que estamos tratando, no de afinidades ideológicas ni tácticas. De hecho, apoya nuestro razonamiento el que la “motivación política” sea motivo agravante de la pena impuesta en un juicio. Eso muestra que el propio sistema de justicia español discrimina y trata de distinta forma las acciones de las organizaciones políticas (que “aspiran a regir los asuntos públicos”) tachadas de terroristas de las que no las son (las acciones que van en contra de sus privilegios, claro está, los crímenes de bandas nazis y racistas  que han dejado decenas de muertes ni siquiera son contabilizados como actos de terrorismo). 

Pantallazo del twitter de Alba con fotos de presos

   Lo más esperpéntico es que uno de los considerados tuits violentos de Alba se trata de una cita del escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti, colaborador en su tiempo del violento diario El País y del violento músico Joan Manuel Serrat, investido como Doctor honoris causa por las violentas Universidades de Alicante y de Valladolid, y galardonado con el violento Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros. La violenta cita de este violentísimo autor dice: “hay tres clases de gente: las que se matan trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse"

El violento Benedetti
     
    Violento si la interpretamos fuera de contexto, como han hecho los magistrados y fiscales con las manifestaciones de Alba, si tener en cuenta que su opinión es reflejo del malestar que afecta a millones de trabajadores acosados por el desempleo, el trabajo precario, la represión, la corrupción, la pobreza, los desahucios, el sufrimiento y la angustia diaria, los suicidios, y en definitiva, la injusticia de padecer todo esto a la vez que los políticos, empresarios y banqueros se llenan los bolsillos, la policía y los jueces se encargan de reprimir al pueblo y los fascistas campan a sus anchas por los foros de internet y las redes sociales (y por ahora en menor medida en las calles debido a la presión popular antifascista). Está claro que el objetivo es intimidar y asustar a las personas que se atreven a protestar y plantan cara a este sistema explotador y terrorista. Y es así por la impunidad de la que gozan los defensores del régimen. Valgan algunos ejemplos: 

     La “Justicia” protege al torturador condecorado Antonio González Pacheco “Billy el Niño”. Él no es un terrorista fascista, sino un servidor de la “democracia”, como el resto de policías desde el franquismo hasta la actualidad, que se dedican a agredir e insultar a niñas de 12 años, dejar en coma o tuertas a mujeres, y otros crímenes (incluido el asesinato) por los que no solo no son sancionados ni juzgados, sino que además son amparados y protegidos por sus amos. Porque está claro que ellos no son VIOLENTOS. Como tampoco lo era el inspirador del estado nacional-católico del que surge como prolongación el actual régimen, José Antonio Primo de Rivera, el pseudointelectual del fascismo hispánico y legitimador de la violencia (“la dialéctica de los puños y las pistolas”). ¿O quizá es tan apabullante la evidencia que podamos decir con total claridad que este personajillo SI ERA VIOLENTO? Pero como su violencia estaba enfocada a defender a los capitalistas atacando a los trabajadores, perpetuando así la injusticia y la desigualdad y manteniendo el “Orden” de los poderosos, pues deja de ser por arte de magia (y de manipulación) un terrorista fascista y se le colocan plaquitas recordatorias en pleno centro de Madrid, en la misma calle donde el PP tiene su sede, junto a la Audiencia Nacional y en la sede del Instituto Social de la Marina. Mucha casualidad ¿no? Y por supuesto, nada de “enaltecimiento del terrorismo” en ello.  
  
      
     Tampoco es delito de “enaltecimiento del terrorismo” amenazar a determinados cargos públicos y a colectivos enteros (homosexuales, inmigrantes, etc.) o  hacer apología de la tortura o del fascismo, como hacen los políticos peperos  y sus cachorros (véanse estos enlaces: 1 - 2 -3 - 4 - 5 - 6 - 7 ), mientras las víctimas sean los trabajadores y no los empresarios, los banqueros y sus defensores (fascistas, policías, politicastros, etc.). 


     Parece que a la policía y a los jueces deben gustarles estos mensajes o no se atreven a condenar a sus autores, ya que hacen la vista gorda. Y se pueden poner cientos de ejemplos más de la doble vara de medir que aplican estos señores a la hora de juzgar según sea un comunista o anarquista o un mero “ciudadano” harto ya de tanta injusticia y tomadura de pelo, o un fascista protegido (e incluso relacionado) por la policía y los grupos “ultras” (incluido el PP) que se mofan cobardemente de los parados y explotados porque no tienen el valor ni la decencia de denunciar a los poderosos. ¿Pretenden que les sigamos y seamos “putas” del capital? Parece que así es. Pues que esperen, que van listos.



    NOTA ACLARATORIA: Aunque salga del tema principal del artículo, aprovechamos la ocasión para dejar clara nuestra postura ideológica respecto al citado PCE (r), partido político comunista ilegalizado por el juez Garzón (ese adalid de la democracia y la libertad...) desde el año  2003 por su supuesta vinculación con la organización armada GRAPO. En primer lugar dejar claro que nos referimos a una organización POLITICA, no militar como serían los GRAPO, por mucho que pretenda la Audiencia Nacional hacernos ver que son lo mismo, y en segundo lugar que nos referimos a los aspectos IDEOLÓGICOS de dicho partido, no tácticos ni estratégicos. Hechas estas aclaraciones, decir que de los textos del PCE (r) a los que hemos tenido acceso nos ha llamado la atención el tratamiento despectivo que se le da a la cuestión del nacionalismo andaluz, chocando así con uno de nuestros principios fundamentales. Concretamente en el artículo “Lucha de clases y movimientos nacionales en España”, dicen lo siguiente: “la burguesía se ha esforzado por crear artificiales problemas de opresión nacional allí donde, como en Andalucía, la única opresión que ha existido siempre ha sido la de los capitalistas y latifundistas. Pero no pasó mucho tiempo sin que se demostrara que todos estos montajes carecían de la más mínima base. Efectivamente, todos los esfuerzos que hizo el gobierno de la UCD desde las Cortes y a través de la prensa (creando, incluso, fantasmales partidos nacionalistas, como el PSA), se vinieron abajo estrepitosamente cuando trataron de atar al pueblo al carro de su política embaucadora y marrullera”.


     El texto, a pesar de tener más de 30 años, jamás ha sido actualizado ni corregido, poniendo en evidencia un tremendo desconocimiento de la historia y cultura de Andalucía.



   Vamos por partes. Entendemos por “opresión nacional” una opresión cultural, de un colectivo diferenciado por cuestiones de IDENTIDAD (lengua, etnia, historia, arte, visión del mundo, arquitectura, etc.) que ocupa un determinado territorio, por otro colectivo que no le permite la libre expresión de dicha identidad, incluido el derecho de organizarse económica y/o políticamente en un Estado independiente. El caso de Andalucía es complejo, más si cabe que los de Cataluña, Galicia y País Vasco, que para el PCE (r) parecen ser las únicas nacionalidades oprimidas por el estado español. ¿Será que se basan en que tienen una lengua propia? Si es así es una visión muy simplista. También tiene lengua propia Asturias (el bable) y tampoco es considerada nación oprimida. Sin embargo, por poner un ejemplo, Uruguay y Argentina, pese a ser naciones limítrofes y tener idiomas e incluso acentos similares, son consideradas naciones diferentes e incluso rivales en diversas ocasiones a lo largo de la Historia. Por otra parte, el euskera es una lengua minoritaria en la mayor parte del territorio del País Vasco (y hace 30 años más aún debido a la represión fascista), y sin embargo éste es considerado (y con razón) un país oprimido. Más llamativo resulta el caso de Canarias, considerada una colonia pese a tener como lengua el castellano. De ella dicen: “es un territorio africano que fue conquistado en el siglo XV por la monarquía castellana. Tras el sometimiento a sangre y fuego de la población aborigen, fueron suprimidos muchos rasgos étnicos, culturales y sociales de la población guanche y sustituidos por los castellanos”. ¿Acaso no ocurrió lo mismo en Andalucía con la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, y a la par que el exterminio masivo de indígenas en todo el continente Americano? Lo único que diferencia a Andalucía de Canarias o Latinoamérica es que no existe un océano entre la colonia (Andalucía) y la potencia colonizadora (Castilla). Por lo demás se dan todos los rasgos de una colonia tanto en el plano económico como cultural.



    En cuanto a la artificialidad del andalucismo, ¿saben estos camaradas que surge a principios del siglo XIX, al igual que el resto de nacionalismos y regionalismos peninsulares como reacción al centralismo de la recién creada nación española para justificar su estado capitalista y centralista? ¿Saben que existía durante la II República española un anteproyecto de estatuto de autonomía para Andalucía similar al catalán o al gallego que no pudo ser aprobado por el alzamiento fascista? Pero el mayor disparate lo tenemos en la afirmación de que la UCD fue la impulsora del PSA, cuando ocurrió todo lo contrario. La UCD, temerosa de una Andalucía fuerte y unida políticamente que luchara contra la opresión nacional y social del estado español, lo que pretendió (sin éxito alguno por su nulo apoyo social) fue fragmentar al país en varias comunidades autónomas (similar a lo que hicieron con País Vasco y Navarra, ambas Castillas o los Países Catalanes). Como no lo consiguieron, usaron una estrategia de la desmotivación política y social de la mano del PSOE-PP-IU-PA que perdura hasta la actualidad. También es llamativo, por contradictorio, que en el artículo que comentamos digan que: “La burguesía en Cataluña azuza a los obreros catalanes contra los obreros inmigrados, andaluces y extremeños principalmente, a los que da el despectivo nombre de murcianos. Un murciano viene a ser para la burguesía catalana una especie de ciudadano de tercera o cuarta categoría, al que no se le reconoce más derecho que el plato diario de legumbres con el que reponer su gastada fuerza de trabajo. La burguesía vasca, por su parte, hace lo mismo con sus maketos, raza inferior de esclavos con cuya sangre poder amasar sus riquezas. También es de sobra conocido el chovinismo y la fobia de los que hace gala la burguesía imperialista castellana frente a los pueblos sojuzgados por ella misma.” Ciertamente es así, pero ¿no se basaban los burgueses catalanes, vascos y castellanos en RASGOS DIFERENCIALES de tipo cultural (idioma, costumbres, etc.) para dividir a los trabajadores, tal como hacen en la actualidad con los inmigrantes africanos, asiáticos o sudamericanos? No hay que remontarse a épocas pasadas para comprobar la opresión nacional que sufre Andalucía: desde una perspectiva económica hemos pasado de ser un granero de materias primas y fuente de mano de obra barata para el resto del estado a ser un país cuya actividad está casi exclusivamente enfocada al turismo vacacional de las clases altas y las cada vez más reducidas clases medias de Europa, así como foco de mafias internacionales, algo parecido a la Cuba de los años cincuenta. Y desde una perspectiva cultural, fuera de Andalucía nuestra forma de hablar y expresarnos como pueblo es empleada o bien para denigrarnos y reírse de nosotros, o bien cuando les interesa a los colonialistas españoles, usar nuestra idiosincrasia para identificar lo andaluz con “lo español”.



   El resultado lo estamos viviendo: paro, corrupción, delincuencia, despoblación de las zonas rurales, falta de conciencia social y nacional, desarraigo cultural, etc.