El tema de la minería en nuestra comarca es
un asunto complejo que esperamos tratar con mayor profundidad próximamente. Por
ahora haremos un pequeño esbozo de la situación actual y de las posibles alternativas
que se plantean a la hora de una supuesta reapertura de las explotaciones.
Con la paralización de la actividad minera
hace ya más de una década, el que ha sido históricamente el motor económico de nuestra
comarca fue desmantelado, provocando desempleo y emigración a falta de
alternativas laborales. Los intentos de diversificación empresarial a base de
subvenciones, pero sin una planificación integral efectiva, fracasaron
estrepitosamente, y las empresas que permanecen en funcionamiento lo hacen
explotando la mano de obra y/o aprovechando los recursos naturales de la
comarca en beneficio propio sin apenas hacer aportes que favorezcan a la
población. En los últimos años se ha venido hablando de la reapertura de las
minas a manos de una empresa que hoy por hoy no parece cumplir los requisitos
para iniciar la actividad extractiva de modo seguro. El oportunismo de los
políticos comarcales y nacionales, sean del pelaje que sean, unido a la
desesperación de la clase trabajadora ante el desempleo crónico de la región,
unido al silencio cómplice de los sindicatos del régimen (CCOO y UGT), hacen
que se hayan depositado unas falsas esperanzas en la compañía minera, viéndose
ésta como la salvadora de la comarca.
Nos gustaría que el Pueblo Trabajador
Minero abriera por fin los ojos y mirara con claridad hacia atrás, para
aprender de nuestra historia, al presente, para analizar cual es nuestra
situación, y sobre todo al futuro, para no dejarlo en manos de políticos y
empresarios desaprensivos, sino construir un porvenir de paz y justicia para
las generaciones futuras de nuestros pueblos. Analizando el pasado podemos
llegar a la conclusión que ABSOLUTAMENTE TODAS las empresas mineras extranjeras
que se instalaron en estas tierras, tanto inglesas como españolas, no han hecho
más que expoliar los recursos minerales mientras les fue rentable, manteniendo
a los trabajadores (ya fueran andaluces o inmigrantes) en un estado de
explotación y represión propio del colonialismo. Una vez dejaban de obtener los
beneficios deseados, dejaron abandonadas a su suerte a cientos de familias
trabajadoras, con la complicidad del Estado genocida español y su sucursal en
Andalucía (la Junta). El experimento de la Río Tinto S.A.L. fue un fracaso
debido a diversas causas que darían para escribir varios artículos (esperamos
hacerlo en el futuro). Conociendo esto, ¿de verdad podemos esperar que otra
nueva empresa capitalista extranjera saque a nuestra comarca de la crisis
endémica que padece, más aún viendo las dinámicas de precarización y
sobreexplotación que adquiere el capitalismo a nivel mundial? Hay que ser muy
corto de miras para no darse cuenta de que esa ni siquiera es una posibilidad a
corto plazo, mucho menos para paliar una situación estructural de crisis y
desempleo que afecta a la Cuenca Minera. Ya esta bien que políticos y
empresarios sigan engañando y manipulando a los trabajadores, dándoles falsas
esperanza y arrimándolos a unas reivindicaciones (la apertura de la mina) que
no son las suyas, sino que los benefician a ellos, a los capitalistas y sus siervos
políticos. Y en este punto no cabe hacer distinciones entre los dos grandes
partidos demofascistas y españolistas: los largos años de caciquismo
psocialista en la comarca y en el gobierno del país (en el que aún se mantienen
gracias al traidor Valderas y sus amiguetes) han dejado a la comarca en la más
absoluta ruina, convirtiéndola en un cortijo para la especulación urbanística
por parte de la mafia socialista en el poder. Por su parte los criminales
peperos, en su afán de poder y como buenos aprendices de sus manipuladores
jerifaltes de Madrid, han utilizado el tema de la minería para hacer oposición
y chantajear y engañar a los trabajadores para que se pongan de lado de la
empresa que los va ha explotar (en caso de que se abra de nuevo la mina). Porque
a nadie en su sano juicio se le ocurre pensar que una compañía minera en la
actualidad vaya a proporcionar empleos fijos y una actividad económica
perdurable (aún menos tratándose del mercado del cobre y otros metales, tan
dependiente de las fluctuaciones de precios a nivel mundial), sino que en caso
de reapertura de las actividades mineras, la mayoría de los trabajos serían
encargados a empresas subcontratadas y a trabajadores cualificados foráneos,
quedando los trabajos más duros y peor remunerados para algunos obreros de la
Comarca, que muy posiblemente lleguen a ellos a través de enchufes por favores
políticos concedidos a la empresa.
¿Es esa la solución que proponen PP y PSOE?,
¿es eso lo que realmente interesa al Pueblo Trabajador Minero? Como comunistas,
nuestra propuesta es otra, y aunque difícil, es la única viable a largo plazo:
es necesaria la nacionalización de las minas para posteriormente y en las
condiciones adecuadas, dejar su gestión en manos de los trabajadores, para
garantizar el empleo estable y la socialización de los beneficios. A este gran
objetivo a largo plazo debería llevarnos una serie de acciones inmediatas para
mejorar las condiciones materiales de la población de la Cuenca Minera. Entre
las principales destacaríamos la exigencia de un plan de diversificación
integral que abarcase a todos los sectores sociales y económicos de la región
para la puesta en marcha de proyectos generadores de empleo respetuosos con el
medio ambiente y los derechos laborales, y sometidos a control por parte de
sindicatos y comités obreros. Una opción podría ser el fomento de las energías
renovables y del turismo, y como hemos dicho, siempre bajo control obrero para
que los beneficios reviertan en el Pueblo y no en determinados individuos y
empresas. Para ello es necesario previamente el fortalecimiento de las
organizaciones revolucionarias (sindicatos, partidos, colectivos,...) de la
comarca a través de la formación y concienciación, especialmente de la juventud
trabajadora, actualmente alienada y embrutecida por la violencia del sistema y
sus mecanismos de propaganda (medios de comunicación) y control social (drogas,
alcohol, nacionalismos, espectáculos deportivos de élite,...). Sólo a través de
la creación de un Poder Popular organizado el Pueblo Trabajador estará en
condiciones de exigir la autodeterminación de nuestra comarca y nuestro país
para liberarnos del yugo del Estado capitalista español y conseguir mejoras
reales en la condiciones de vida de los obreros mineros y andaluces.