El pasado 26 de octubre, la Delegación del Gobierno autorizó una manifestación del grupúsculo fascista Respuesta Estudiantil en pleno centro de Sevilla, a la que acudieron un centenar de individuos (la mitad procedentes de Madrid, capital del estado del que son siervos), siendo escoltados y protegidos por sus “colegas” de la Policía Nazional frente a la respuesta popular antifascista (que los triplicaba en número), y amparados institucionalmente por el alcalde pepero y la subdelegada del gobierno de Sevilla (que se refirió a los facciosos como “niños”).
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Concentración neonazi |
Los 300 antifascistas que llenaban la
Plaza de El Salvador convocados por la Coordinadora Antifascista de Sevilla se
trasladaron a la Avenida de la Constitución donde transcurría la concentración
facha para mostrarles a los burgueses, delincuentes y traidores de clase su
repulsa y desprecio, siendo dispersados mediante cargas policiales que dieron
como resultado la detención del compañero Carlos Guillén, procedente de Huelva.
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Momento de la detención |
Pese a todo, medio centenar de antifascistas consiguieron encararse con los
reaccionarios y paralizar su marcha durante más de media hora, hasta que los
maderos comenzaron a disparar y cargar de modo violento e indiscriminado contra
manifestantes, viandantes y turistas, provocando persecuciones y carreras por
las calles del centro de Sevilla durante más de una hora.
Por si no hubiera quedado bastante claro el carácter NAZI de
esta organización, esa misma noche se dedicaron a quemar un mercadillo de
libros al más puro estilo de la Nationasozialistischer Deutscher Studentenbund (Unión Estudiantil Nacionalsocialista).